Mostrando entradas con la etiqueta premier. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta premier. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de febrero de 2016

LA HISTORIA INTERMINABLE

Ya ha pasado más de una década desde que Wenger y los gunners no son campeones de esta maravillosa competición llamada Premier League. Queda ya lejos, en nuestra memoria, aquel equipo invencible lleno de jugones que reinó allá por 2004 en Inglaterra, y es que ya hace tiempo que eso de “The Invincibles” suena más a película taquillera de algún superhéroe de Marvel que a un equipo inglés de futbol, pues la liga ya no es lo que un día fue, y resulta improbable pasar una temporada sin conocer el amargo gusto de la derrota al menos, una vez.
Hace años que el Arsenal dejó de soñar con repetir esa increíble hazaña, su objetivo se ha vuelto mucho más pragmático: llegar al final de temporada en primera posición de la tabla. Y pasan las campañas y ya no solo los aficionados gunners, sino todo aquél que siga con un mínimo de atención la Premier se conoce la historia interminable de los londinenses: esas ilusiones de inicio de curso, ese bajón a mitad de temporada, y el último arreón cuando la gesta ya parece imposible. Cada año que pasa, Wenger repite su particular día de la marmota con la particular plaga de lesiones, la típica eliminación en Europa y algún resultado escandaloso que saca los colores al técnico francés y que acaba con voces preguntado cuando se acabara su etapa en el club.

Arsene Wenger durante su etapa, ha sido muchas veces cuestionado

Lo que hace especial esta temporada no es una simple casualidad, no. Lo que ha pasado este año en la Premier es una alineación de planetas jamás vista para que el Arsenal se haga con su tan preciado trofeo: el escalabroso año del Chelsea, la prolongada estancia de Van Gaal en Old Trafford y la campaña irregular del City han dejado a los gunners como el único “grande” (si es que se puede llamar así a algún equipo en Inglaterra hoy en día) con opciones al título. De hecho, hace menos de 3 semanas, eran líderes por delante incluso del fenómeno Leicester que hoy vuelve a ocupar la primera plaza, ya que el bajón del que hablamos anteriormente ha tenido su efecto en tres partidos sin conocer la victoria, incluso sin marcar ni un gol. Tras la victoria ante el Bournemouth por 0-2, cerraron la sangría, pero dejaron escapar una posición privilegiada, y ahora tendrán que afrontar la recta final de la campaña teniendo cinco puntos de desventaja con el líder.

El Arsenal chocó contra Foster en su encuentro contra el Southampton y dejó escapar dos puntos

Visto esto, ¿por qué creer que el equipo puede acabar con su historia interminable? Razones existen. Primero de todo, el Arsenal sigue en una situación ventajosa respecto al actual big-four, del cual algunos ya no optan ni a pelear por el trofeo, pero sobretodo es importante que se mantenga por encima del Manchester City, rival con el que a priori debería pelearse el título. Además, aunque se encuentra en tercera plaza, la experiencia de la plantilla gunner en la pelean por el campeonato frente a los rivales que tiene por delante les da cierta ventaja en finales ajustados, a parte del hecho de que posiblemente sean los de Wenger  aquellos que lleguen con mejor forma física y banquillo a las jornadas decisivas y que ganar en el Emirates siempre es más difícil que en White Hart Lane o en el King Power Stadium.
Pero si por un motivo el Arsenal debe ser el máximo aspirante a esta Premier es por la madurez que ha conseguido alcanzar Wenger en su plantilla. El equipo ha dejado de ser un club puente hacia el éxito para los jugadores para transformarse en el lugar donde grandes figuras vienen para ganar, como claro ejemplo Alexis y Özil, piezas claves y fundamentales de este Arsenal, que abandonaron clubes grandes y por los que la directiva hizo importantes esfuerzos económicos para liderar al conjunto hacia la victoria, y no como un escalón en su progreso personal como en los últimos años nos ha tenido acostumbrado Arsene, que fichaba promesas para que años más tarde se fugaran a clubes con más aspiraciones.

Özil ha dejado atrás su irregularidad esta campaña


Esta madurez de la que se habla debe ser el factor clave del Arsenal de hoy,  y con ella debe dar un golpe sobre la mesa para demostrar que está preparado para ganar la Premier y dejar atrás esta historia interminable del eterno aspirante al título que siempre se queda en las puertas. Esta es la temporada del Arsenal, la temporada de Wenger, y si la desaprovechan, puede ser que tengan que pasar muchos años para otra alineación de planetas como la de hoy en día.

jueves, 22 de octubre de 2015

IDEAS Y LÍDERES

El capitán debe ser el último en abandonar el barco, pero nadie nos habla de cuando tiene que subirse. Supongamos que es porque es algo lógico que el primero de abordo sea el primero, valga la redundancia, en llegar a la embarcación. Algunos que se creen más listos que nadie quieren empezar a construir la casa por el tejado y quieren que su casa sea la más alta del vecindario y como en tantos casos, en el fútbol, que acaba siendo un reflejo de la vida, esto también sucede .
Esa lógica de la que antes hablábamos queda difuminada cuando lo que hay que manejar ya no surca por los mares y sí lo hace por los terrenos de juego. Los equipos de fútbol deben tener un capitán, y no aquél que lleve el brazalete. Hablo de un líder. Hablo de un entrenador. De un buen entrenador en la medida de lo posible. Estamos hartos de ver proyectos de clubes tanto grandes como pequeños que se derrumban porque llenaron de nombres el césped pero no dedicaron suficiente tiempo a pensar quien los dirigiría.
El caso más reciente se vive en Inglaterra. El Liverpool, mítico entre míticos, se venía hundiendo poco a poco desde la marcha de Benítez, y solo remolcado por nombres como Suárez o Gerrard en momentos puntuales. Por el banquillo de Anfield pasaron Hodson, Daglish y Rodgers y podrían haber pasado tantos más sin dar con la tecla porque nunca se le puso prioridad a la búsqueda de mister antes que a la de jugadores. Se contrata a entrenadores parche y obviamente no llegan a solucionar el problema porque no encuentran, ni siquiera buscan, la raíz. Pero al fin, parece que la directiva de los reds ha abierto los ojos y ha movido tierra y aire para traer a un hombre con una idea clara sobre el futbol: Jürgen Klopp. Ahora pueden tardar en llegar los éxitos, o pueden ni llegar, pero el cambio está ahí. Es real.

Solo un concepto puede ir por delante del entrenador: el club

Otro caso que da fuerza a esta teoría está sucediendo en Londres. El Chelsea ha empezado de forma horrenda esta campaña, pero una cosa tienen clara en la capital: Mourinho no se toca. Lo saben los aficionados, lo sabe Abramovich y lo sabe él. ¿Que importa una mala racha de resultados si tienes a un hombre con carácter en el futbol como lo es él? Roman ya la fastidió una vez y pasó años buscando un sustituto a José, que solo supo encontrar en el mismo José. Mou tiene un proyecto sólido, que vale más que cualquier jugador.
Por último, el último movimiento de banquillos en la Premier ha tenido lugar en el Sunderland. Un equipo que lleva años sin un proyecto pero que ha decidido gastar posiblemente su última bala en el hombre adecuado: Big Sam. Está claro que comparado con los dos anteriores casos hablamos de diferentes niveles tanto futbolísticos como económicos, pero lo que sabemos es que Allardyce está preparado para aportar más que cualquier fichaje que pudiera o pueda llegar en invierno.

Las ideas mueven a las personas

En definitiva, el primer ladrillo que se debe colocar para crear un proyecto ganador no está en el campo sino en el banquillo, porque son las ideas las que mueven a las personas y no al contrario. Así que interésense por aquél que las tenga y no por aquellos que las deban ejecutar.

lunes, 14 de septiembre de 2015

DE ROBERT A BOB

Bob Martinez ha pasado a ser un personaje conocido en nuestro país desde que, en 2009, el Wigan Athletic le diera la oportunidad de dirigir al equipo en la máxima categoría del futbol inglés y posteriormente, por llegar al banquillo de un club tan mítico como es el Everton, equipo en el que milita actualmente. Lo que mucha gente desconoce es como Robert, un chico de Balaguer que amaba y practicaba el futbol, pasó a ser llamado Bob, y con ello transformarse en historia viva del futbol inglés y en especial del Wigan, y todo esto, hecho de una forma nada convencional.
Como ya he dicho, Robert era un chaval que jugaba en el Balaguer y al cual le llegó la oportunidad de dar el salto futbolístico en 1993, cuando el Zaragoza se interesó por sus servicios. Aunque fue así, Martinez no dispuso de la confianza del técnico y jugó mayormente en el filial pudiendo debutar solo unos minutos en Primera División el 20 de junio de ese mismo año, frente al Atlético de Madrid. Cansado y frustrado por no ver futuro en el club maño, decidió volver a su antiguo club, el Balaguer y seguir jugando a un nivel mucho menos profesional.
Pero en 1995 su vida cambió. Apareció casi de la nada un tal Dave Whelan, que era conocido por ser un exjugador del Blackburn Rovers, entre otros, y que aparte, poseía una cadena de supermercados en el Reino Unido con su mismo nombre. Ese mismo año, Dave había adquirido también el Wigan Athletic, que militaba en cuarta división inglesa. El empresario volcó muchos esfuerzos en el club y se interesó mucho en el proyecto de los latics. Pues bien, en un viaje de Dave a la península, queriendo promocionar su cadena de supermercados, quiso dar un giro en la filosofía de fichajes de su recién adquirido club y apostó por llevarse a las islas británicas a tres jóvenes que habían compartido vestuario en aquel Zaragoza B: Jesús Seba, Isidro Díaz y el propio Robert. Los tres colegas aceptaron y se dispusieron a vivir aquella experiencia como una nueva aventura.

Un joven Martinez en su primer año en el Wigan
Por aquel entonces, el salto al futbol inglés para jugadores españoles era casi inaudito, pues solo Nayim, de la cantera del Barcelona y que en 1988 fue el primer español en jugar en la máxima categoría del futbol inglés en el Tottenham, se había atrevido a viajar a Inglaterra. Así pues, los tres jóvenes fueron pioneros, en la que a día de hoy ya es imparable, globalización del futbol de este país. A parte, el caso se hace más singular si pensamos el nivel tanto de los clubes como de los jugadores de los que hablamos. Un auténtico hecho insólito para aquellos tiempos. 
Martinez fue el único de los que apodaron “los Three Amigos” que triunfaron en el club, pues tanto Seba como Díaz, volvieron a su país natal dos años después. El de Balaguer se hizo un hueco en el once inicial y ayudó al equipo en su camino hacia la Premier League, objetivo que había marcado Whelan al inicio de su etapa. Se consolidó como uno de los grandes ídolos de la afición siendo nombrado mejor jugador de la historia del club en una votación realizada en 2005 a los hinchas.

Los Three Amigos con la copa que les acreditaba como campeones de la Third Division
En 2001, tras seis temporadas y un ascenso, Robert dejaría el club y se volvería un trotamundos en el Reino Unido, jugando en diferentes equipos de Inglaterra, Escocia y Gales. Disputó tres temporadas en el Swansea, salvando al club del descenso de categoría profesional e incluso llegando a ser capitán, demostrando así su carisma dentro y fuera del campo.
Bob colgaría las botas en el Chester City en 2007 para así la siguiente temporada iniciar su carrera como mánager en el banquillo del propio Swansea, equipo al que siempre estuvo eternamente agradecido. Entrenó al conjunto galés durante tres años en Premiership, consiguiendo grandes resultados. Siempre fue valorado, tanto en su época de corto jugando de mediocentro como desde el banquillo, por su buena concepción del futbol y su apuesta por el futbol combinativo.


Los primeros partidos de Bob en el Wigan
Sus grandes resultados con los cisnes de Gales despertaron interés por las islas e  hicieron que el mismo Whelan, el hombre que le trajo al Reino Unido, se interesara otra vez en él y le ofreciera un asiento en un banquillo de primera. Robert se transformaría así en el tercer entrenador español en dirigir un equipo Premier. Pero quizás para entonces ya era más Bob que Robert. Tras salvar al club durante varios años del descenso, su mayor logro llegó en 2013, al imponerse al Manchester City por 1-0 en la final de la FA Cup y así conseguir el primer título importante de la historia del club. Martinez devolvía de esta forma la confianza que un día puso sobre él Dave Whelan, y aunque por desgracia no pudo evitar el descenso del equipo cuatro días después, la afición de los latics siempre tendrá un gran recuerdo de un hombre que ha acabado siendo leyenda dentro de la institución.

Bob y Whelan con la FA Cup
Bob actualmente dirige al Everton, un mítico de la Premier, y se ha hecho un nombre en los banquillos aun su juventud, pues solo tiene 42 años. Así prosigue la historia de un hombre que migró a la cuna del futbol en busca de oportunidades y que hoy día es casi otro inglés más, aunque en su carné de identidad siga diciendo Robert.

lunes, 4 de mayo de 2015

FILIGRANAS PREMIER: JORNADA 35

“BORING, WINNER CHELSEA”
Esta jornada ha decidido ya el campeón de la Premier League de este año: el Chelsea de Mou se ha llevado el título con relativa facilidad, pero yendo de más a menos y mostrando un juego bastante rácano las últimas jornadas, pues de las últimas nueve victorias de los blues, ocho han sido por un solo gol de diferencia. Este bache se acentuó cuando el equipo quedó eliminado de la Liga de Campeones allá en marzo. Estos últimos fines de semana en los diferentes estadios que ha pisado Mourinho se ha oído el cántico de “Boring, boring Chelsea” y aunque razón no les falta, hay que decir que al final, los que más disfrutarán de esta Premier serán los hinchas blues y no los demás.

HISTÓRICO UNITED
El Manchester United, en su tercera derrota consecutiva, ha superado un curioso récord: ha sido el equipo que ha perdido un partido obteniendo la mayor posesión desde que se registran datos, exactamente con el 80%. Es verdad que el West Brom no hizo méritos para ganar, pero probablemente los diablos deberían hacerse mirar este dato, pues ya les ha sucedido en algún partido más. Luego, se quejan de perder contra un Chelsea que solo consigue el 29% de posesión. Quizás el problema lo tengan ellos cuando tienen el balón.

“RODGERS OUT, RAFA IN”
Esa frase fue la que sobrevoló Anfield llevada por una avioneta el sábado pasado. Ni la victoria acabó de satisfacer a unos aficionados reds que están hartos de ser el cuarto o quinto equipo de la liga. Cuando ganaron su último trofeo liguero, Hazard, mejor jugador de la actual campaña y campeón este año con el Chelsea, no había ni nacido. Y es que aunque Rodgers no lo esté haciendo tan mal como otros lo han hecho en los últimos años desde el banquillo de Anfield, si quieren optar a más, deben pasar por un cambio de entrenador.

UNA PLANTILLA DE PRIMERA EN SEGUNDA
Esa plantilla es la del QPR. Sin duda por nombres y por talento deberían haber trazado una buena temporada. Pero a falta de 3 jornadas se encuentran a siete puntos de la salvación. Virtualmente ya son equipo de Championship. Un equipo con nombres como Zarate, Vargas, Al Taraabt, Kranjkar y por encima de todos Charlie Austin, cuarto máximo anotador de la liga, debería haber estado como mínimo en una zona tranquila durante la mayor parte de la temporada. Pero, al equipo le afectó mucho la marcha de Redknapp a principios de febrero y no supieron rehacerse. El año que viene Londres tendrá un equipo menos en la Premier.

BENTEKE, HÉROE DE VILLANOS
El Aston Villa está completando una segunda vuelta bastante decente: los resultados le han hecho salir del descenso e incluso se han  permitido el lujo de llegar a la final de la FA Cup. Muchos dicen que ha sido gracias al saltimbanqui Sherwood y sus celebraciones en la banda, pero si miramos los números vemos la realidad: Benteke ha sido el hombre que ha marcado la diferencia. Sus 12 goles en liga llevan salvando el culo a los villanos y sobre todo a Sherwood que está recuperándose de su mal inicio de año y con ello, parece que también se aleja del descenso.

“8 IN A ROW” PARA EL NEWCASTLE
Octava derrota consecutiva para los de St. James Park. Desde febrero que no hacen más que perder. Echaron a Pardew por decisión unánime y ahora se encuentran con Carver, que no solo no mejora lo de su predecesor sino que lo empeora. Cuando ya parecía que las urracas iban a pasar una primavera tranquila, estas “8 in a row” les ha puesto a dos puntos del descenso y en plena caída libre, contrastando con otros equipos como el Villa o el Leicester, el cual le endosó un doloroso 3-0 este fin de semana. Todas las gradas, y ya no solo las de St. James, reclaman la marcha de Mike Ashley, que realmente parece ser el responsable de este viaje sin rumbo que lleva tantos años el equipo.

El Chelsea campeón, ya le da igual aburrir a quien sea.

lunes, 20 de abril de 2015

EL 29% DE MOURINHO

Yo, que siempre había defendido a mi amigo José, yo que siempre me puse de su parte en los debates sobre el resultadismo y que siempre rechacé la idea de que el juego de Mou era el antifutbol, ahora empiezo a ver las cosas con otra perspectiva. Un número tal como el 29 me ha hecho plantearme muchas cosas, por suerte solo cosas intrascendentes como el futbol.
Este 29% que se menciona en el título proviene de la posesión que tuvo el Chelsea en el último partido de PL ante el Manchester United. Los blues ganaron, eso sí, y con ello han certificado más si se podía el campeonato liguera de Inglaterra, pero... ¿puede un líder hacer tan grotesco papel en un encuentro disputado en su propio feudo?
Una parte de mí, la que estos últimos años me hablaba al oído cuando sonaban críticas a Mourinho me dice que sí, que "¿por qué no?", pues la posesión no gana partidos. Es más, después del choque preferiría haber sido hincha del Chelsea que no del United, al fin y al cabo, lo que a uno satisface es ganar trofeos, y eso se consigue con puntos, con victorias y no con buen juego. Es más, si me dan a elegir ser campeón de la Liga de Campeones o tener el juego más deslumbrante de Europa me quedo con lo primero sin lugar a duda. Y es que de hecho, jugar a defender solo acaba siendo una de los millones de tácticas que existen en este deporte, y es tan lícita como cualquier otra. Se zanja el tema pues, Mourinho hizo bien regalando el balón a un United que no supo marcar gol delante de un Chelsea que defendió de maravilla su arco.
Pero por otra parte, algo dentro de mí me dice que eso no está bien. Me lo dice aquel yo que vio el partido frente al PSG. Un París con diez fue capaz de acabar con un Chelsea que le perdonó la vida cuando los franceses estaban moribundos. Fuera de Europa amigo José, quisiste asegurar y "quien no arriesga no gana" dice el refrán. Así que, como entrenador de uno de los clubs más grandes del planeta y como futuro campeón de la Premier League, el sábado deberías haber jugado como un líder tan consolidado como tú juega, sin miedo a ningún equipo, sin regalarle la posesión, en definitiva, queriendo ser el mejor. Porque este fin de semana no pasó, pero no sería la primera vez que por intentar amarrar algo con lo justo acabas perdiendo todo. Sábado pasado te retrataste amigo: un club grande y ,es más, un entrenador como tú no puede dar esa imagen. Es algo que se te exige.
Al final, dándole vueltas me he dado cuenta de las diferencias entre estos dos egos, por decirlo de alguna manera. Mi primera yo defiende a Mourinho, o más bien le defendía antes. Le defendía cuando tenía que pelear una Liga contra el mejor Barça de la historia o cuando se enfrontaba a un arrollador Bayern con cuatro jugadores con más corazón que clase que vestían la camiseta del Inter. Lo defendía cuando el Oporto demostró al mundo que se puede ganar siendo pequeño. Pero eso ya no vale; amigo Mou, hoy por hoy tienes una de las mejores plantillas del mundo, y la mejor en tu campeonato nacional, y eso te obliga a salir a dominar todos los partidos. ¿Y sabes porqué? Porque puedes. Hay que cambiar el chip, José, porque es verdad que los títulos son los que prevalecen, pero cuando estos no llegan, lo que te salva es tu juego. Y cuando no lleguen, la gente se pondrá en tu contra y volverás a salir por la puerta de atrás como ya te ha pasado alguna vez. Avisado quedas. No queremos ver otro 29%.


Cuidado José, porque "el que no arriesga, no gana".

lunes, 9 de febrero de 2015

DIARIO: UNA TARDE EN LOFTUS ROAD.

Estos últimos días pasé unas pequeñas vacaciones visitando la ciudad de Londres. A parte de visitar los lugares más típicos de la capital inglesa tuve tiempo para poder asistir a un partido del campeonato liguero de allí, la Premier League. Aunque había grandes encuentros durante esta última jornada en la ciudad del Big Ben, fue realmente imposible asistir ni al partidazo de White Hart Lane, uno de los maravillosos derbis locales, ni a Upton Park, para presenciar la magia de la academia del futbol contra el Manchester United. Asistí a un partido menos espectacular quizás por el nombre de los dos equipos pero, aun así disfruté como un niño pequeño que pisa por primera vez el estadio donde juega su equipo. En este post explicaré como fue mi experiencia en Loftus Road, deleitándome con un apasionante Queens Park Rangers -  Southampton.
El partido se disputaba a la típica hora anglosajona para este deporte: sábado a las 3 de la tarde. Así que después de visitar por la mañana la emblemática zona de Portobello Market y comer algo cerca de Nothing Hill Gate, nos dirigimos al metro más cercano para ponernos en dirección White City, una de las dos paradas que te aproximan al campo. Llegamos temprano, aún no había mucho ambiente en las cercanías así que decidimos acercarnos al estadio para conocer la zona. A la vez que te acercabas las calles iban tiñéndose paulatinamente de los colores del equipo local, azul y blanco. La gente, sentada fuera del recinto, aprovechaba para comprar algo de comida, desde el típico fish and chips inglés hasta un perrito caliente. El ambiente era frío. Rozaría los 2 o 3 grados, un día nublado el cual lo acompañaba esa lluvia que no moja que ellos llaman drizzle. Por suerte, poco antes del partido, dejó de llover. Llegados al estadio, se ve la parte exterior de la tribuna, unas grandes letras en blanco sobre todo el fondo azul eléctrico que escriben Loftus Road Stadium. Un campo pequeño, con capacidad para 18.200 espectadores que se ve incrustado entre las amables casas de una zona residencial.
Loftus Road.
Una de las fachadas del estadio.
La entrada principal al estadio.




















Visto que aún era temprano, decidimos dar la vuelta al campo. Los goles y la otra tribuna quedaban camuflados con los hogares que lo rodeaban y en ciertos momentos podías perder de vista el campo. Al volver a llegar delante de la zona principal, acabamos entrando por la puerta que nos tocaba.
Ya dentro, buscamos nuestros asientos. En la llamada “family zone”, en un gol, cerca del córner izquierdo, en la tercera fila. Pocos espectadores a falta de algo más de una hora para que arrancara el choque. Investigando encontramos la razón. En cada entrada había una especie de bar gigante, con varias pantallas ofreciendo el típico carrusel de deportes y una barra donde los supportes podían tomar la última cerveza antes de entrar al campo. Se agradecía estar allí, así que tomamos una pinta para entrar en calor antes del partido. La gente se aglomeraba en las pantallas, pendiente del derbi de Londres que se disputaba en aquellos instantes. Cuando nos quisimos dar cuenta, el pub estaba totalmente lleno. Acabada nuestra bebida, quisimos ir a nuestros asientos a disfrutar del ya mejor ambiente.
Loftus Road a ras de césped.
Los jugadores calentaban cerca de nosotros ensayando tiros a portería, algunos de los cuales iban directos a nuestra zona poniendo nuestra salud en riesgo. Pudimos observar de cerca las estrellas del humilde QPR y sobre todo al ídolo de la afición: el carismático “paleta” Charlie Austin. El campo se llenaba progresivamente y frente nuestro, en el otro gol, la parte de arriba se teñía de rojo. Los aficionados del soton se colocaban en su zona, y la llenaban. Realmente me sorprendió la cantidad de hinchas visitantes desplazados.
A falta de diez minutos, el estadio estaba lleno. Era pequeño, pero no cabía ni un alfiler. Los hooligans más radicales estaban colocados a nuestra izquierda, en la parte alta, ocupando una esquina que parecía que hacía resonar sus cánticos más fuertes de lo que eran incluso. Los jugadores saltaron al campo, la grada entera empezó a recitar canciones de apoyo a los suyos y la sensación era que cada una de las gargantas que nos rodeaban cantaba al son de los Rangers. El árbitro silbó, y los primeros minutos de juego se convirtieron en un auténtico hervidero. Fueron quizás los que más disfruté. En ese momento era cuando los hinchas animaron más y cuando el ambiente era más espectacular.
Loftus Road durante el partido.
Había varios detalles del partido interesantes, futbolísticamente hablando.  El QPR, segundo por la cola, había sufrido la dimisión de su técnico esa misma semana. Harry Redknapp había abandonado al equipo de forma extraña y durante el partido, un técnico interino, Chris Ramsey, ocupaba su lugar. Jugaba el polémico jugador Taraabt, que no había disputado muchos minutos durante la temporada y que disfrutaba de su primera titularidad en liga. Empezarían desde el banco jugadores como Zárate y Vargas.
El partido empezó con dominio visitante y tuvo que ser detenido durante unos siete minutos por un golpe en la cabeza que recibió el defensa del soton Targett. La primera parte acabó sin goles, solo con un remate al poste tras un córner para el Southampton y un tiro de Elia, delantero del mismo equipo, que salió desviado tras una mala salida del portero Green.
La segunda parte el equipo local fue a más y gracias al apoyo de su hinchada consiguió llegar con más peligro. Taraabt dejó algunos detalles de calidad sobre el campo y algún chut peligroso, pero fue substituido y renegado al banco en los primeros minutos de la segunda parte por Zárate. Sorprendía que el QPR tuviera la iniciativa en el partido, aunque se llevaban algún susto por parte de Mané y Wanyama, piezas claves para Koeman. Pellé me decepcionó bastante, solo destacó en algún momento en su función de boya, pero nunca dio muestras de peligro. Austin estuvo apagado, se veía que tenía las ideas claras, que sabía qué debía hacer para marcar, pero no le llegó ninguna pelota en buena posición y acabo su partido sin crear ocasiones.

Zárate esperando una substitución para lanzar un córner.
Con la entrada de Zárate los Rangers tuvieron varias ocasiones que no supieron aprovechar. Se añadieron cuatro minutos, cosa que animó a la grada pensando que podía llegar el gol que se les estaba resistiendo. Pero por desgracia de los aficionados, fue totalmente al revés y en el 93 un gran chut cruzado de Mané tiró por suelo todo el ánimo del estadio. La afición abandonaba sus respectivos asientos. Ya en la última jugada del partido, tras una serie de rechaces, el QPR consiguió igualar la contienda, pero el linier lo anuló por un fuera de juego correctamente pitado, cosa que hizo que la grada saltara sobre él con toda clase de insultos y recriminaciones llenas de impotencia.
Finalizado el partido, nos dispusimos a volver al centro y nos pusimos a andar entre la muchedumbre hacia el metro. Una muchedumbre que aun con el decente partido de los suyos, llevaba caras largas, pues empezaban a oler muy de cerca lo que podía ser volver a la Championship. Frío día y más frío aun desenlace para los aficionados del QPR que volvían a casa sobre las cinco viendo cómo se iba yendo la luz del día y empezaba a llegar la noche, y entre ellos, estaba yo que, también medio enfadado con la derrota podía asegurar que esa tarde quedaría grabada en mis retinas durante mucho tiempo.

sábado, 27 de diciembre de 2014

CUESTIÓN DE DIFERENCIAS.

Ayer fue Sant Esteve en Catalunya. Pongan como una secuela de la Navidad. Pero no en todo el mundo fue así. En Inglaterra ayer fue el Boxing Day. Un día especial, el 26 de diciembre, en el que se juega una atípica jornada liguera de la EPL. Estadios llenos, sobretodo con muchos niños, ambiente navideño y grandes partidos caracterizan esta peculiar jornada de futbol inglés. Eso es lo que la hace especial. Una fiesta del futbol, digamos. Mientras en nuestro país, el futbol se olvida de jornadas especiales y se pilla un buen descanso hasta la segunda semana de enero. Estas cosas marcan la diferencia.
Entre las dos grandes ligas hay muchas. De diferencias, digo. Al final cada una hace lo que puede para acabar siendo la mejor liga del mundo. Algo que es muy abstracto, pero que cada una busca con su forma particular de hacer las cosas. Mientras unos reparten el dinero televisivo de forma que lo que se busca es que los mejores equipos puedan arrasar en Europa, la otra los reparte equitativamente entre todos los suyos para crear una liga más competitiva. Esa ya es una diferencia. Y es la más gorda. Pero aquí no se queda la cosa. Esta última semana antes de las fiestas hubo torneo copero. En España, en octavos de final, solo hay equipos que integran la liga BBVA. En cambio, en Inglaterra se ha colado un equipo de división inferior en las mismas semifinales. ¿Porqué? Respuesta simple: partido único en el campo del equipo pequeño. Resultados a la vista del espectador. Todo depende de a quien se quiera beneficiar claro.
El último tema ya son los horarios. En el Reino Unido estas hechos para el aficionado y en España, para la televisión. Solo hace falta decir que los partidos de las cuatro de la tarde de la Premier, que suelen ser unos cuantos, no se retransmiten en ninguna cadena inglesa para animar a la gente a ir al campo. Impensable aquí, ¿no? Un lugar donde los partidos se suceden de uno a uno para que se puedan ver en el mismo canal. Donde se adelantan horarios, se juega partidos a las 10 de la noche en Enero o se juega los viernes según convenga. Así es la Liga y de la otra forma es la Premier.
Quizás, como ya he dicho, todo esto solo es cuestión de saber a quien se quiere beneficiar. De saber de que forma se quiere llegar a ser la mejor liga del mundo: aumentando la competitividad, o teniendo uno o dos equipos que lo ganen todo. Al final, todo esto solo acaba dependiendo mayormente de donde invertir el dinero. Porque ya no se trata de que una liga es mejor que otra o que en Europa hay un mejor fútbol que en los otros continentes, al final todo se resume en que la diferencia entre los siete u ocho equipos de la élite, porque al final son solo esto, y los demás a cada segundo que pasa, a cada céntimo que se invierte va aumentando. Y esto al final va acabar por romper la magia del fútbol. Todo acabará siendo cuestión de diferencias.

Premier League o La Liga. Cuestión de diferencias

martes, 16 de diciembre de 2014

VUELVEN LOS DEMONIOS.

Manchester United. Vaya dos palabras. Palabras pesadas. Un señor club. Una señora historia tras estas dieciséis letras. Solo hace falta decir que es el club con más Premier Leagues para entender que estamos hablando sino de uno de los mejores equipos de la historia inglesa, DEL equipo inglés por excelencia. Pero hoy no quiero entrar a hablar sobre su grandeza, ni creo que haga falta que explique lo que ha pasado allí en estos dos últimos años. Todos lo sabemos. Lo que no sabemos es como hay que mirar a este equipo a la cara. Ahora mismo, el presente del United, y sobretodo el futuro son totalmente inciertos. Pero quizás, desde hace seis jornadas, esas dudas vienen cada vez más acompañadas por pequeñas dosis de ilusión.
La marcha de Moyes, los problemas de Van Gaal, las primeras derrotas y demás se empiezan a disolver como un azucarillo en café caliente. Y es que 6 victorias seguidas hacen mucho. El problema de este número es eso, que es solo un número. Igual que lo son los tres goles que marcó a su eterno rival, el Liverpool, y los cero que recibió del equipo Red. Y el problema de los números es que no explican toda la realidad. La verdad pasa por el juego del United. Por sentarte y gastar, o invertir, noventa minutos en ver uno de sus partidos. La verdad es que el juego del United no acaba de convencer. Y es verdad. Aunque también es verdad que este hecho está cambiando. Lo que se te queda cuando ves un par o tres de partidos de los red devils es que es un equipo que más que un estilo, presume de casta y de no rendirse jamás. De unión. De saber defender el escudo que llevan en el pecho.Y a la vez ves que la progresión del juego es positiva. No convence aun, pero parece que convencerá.
Ganar al Liverpool 3-0 alineando solo jugadores de la temporada pasada, de esa horrorosa temporada, dice mucho del trabajo de Louis. El primer paso está hecho. Y hay que reconocerlo. A partir de ahora yo, personalmente ni me atrevo a predecir que pasará con este equipo, si alargaran esta racha o sucumbirán y volverán a las andadas. Equipo hay. Si los jugadores que estaban ya eran de un nivel alto, los últimos fichajes hacen de este proyecto un proyecto ganador. Así que ya no digo ahora, pero tarde o temprano este equipo deberá funcionar y competir por TODOS los títulos, sino se unirá a la lista de fiascos que encabeza el bueno de Moyes.
Cada minuto que pasa en el campo el equipo va cogiendo más confianza. De Gea se ha erigido como nuevo ídolo de la afición y ha salvado ya un buen puñado de puntos en los últimos minutos, RVP vuelve a tener ese olfato goleador que asustó a estadios enteros en Inglaterra. Rooney se ha vuelto más capitán que nunca. Mata, Ander, Carrick, Di María, Fellaini y Blind, si le permiten las lesiones están empezando a construir ese medio del campo que tanto necesitaron en Old Trafford la temporada pasada. Jóvenes caras como Wilson, McNair o Blackett han empezado a aparecer como titulares apuntando a un futuro próximo. Las malas noticias llegan en la defensa, muy inestable, a la que hay que añadir una importante plaga de lesiones que ha sufrido estos meses (de la que se está saliendo con solvencia) y los pocos minutos de los que dispone Falcao, que no encuentra su sitio.
El equipo empieza a carburar, pero hay que seguir siendo realista, los Red Devils están un paso por detrás de City y Chelsea, que parecen tener el derecho de luchar por la Premier de este año. Pero ya solo les queda ese escalón, en su particular ascenso han superado ya todos los demás escollos. Ahora les toca apretar los dientes y apuntar alto, que no les entre vértigo y vuelvan a caer, y con un poco de suerte intentar hacer aunque sea cosquillas a los dos de arriba. Van Gaal ya tiene puesto su objetivo.

Las cosas empiezan a funcionar en Old Trafford, parece.

jueves, 27 de noviembre de 2014

GAME OVER MARIO

Tal como el que juega a una recreativa, por pura diversión, la cosa está entretenida hasta que se te acaban las monedas. Hasta que se te acaba el crédito. Y hoy, Mario, mi amigo Mario Balotelli, estás jugando tu última moneda.
Casi lo primero que supimos de ti fue que tiraste la camiseta de tu equipo al suelo, con 20 años, en el Inter de Mou. No tardaste en ganarte la etiqueta de bad boy, queriendo llegar a la altura de Cantona, o de Gascoine, no lo sé. Y es que las cosas en el equipo neroazzurro no fueron bien. Normal, si contamos con que te declaraste tifosi del Milán jugando en el eterno rival. Quizás no fue la mejor carta de presentación. Buscaste suerte en Inglaterra, tu talento abrió puertas y llegaste al City donde preguntaste, nos pregustaste "Why always me?" y tu entrenador, que venía del mismo lugar de donde querías escapar, te respondió que tú eras el único que llegaste a las manos con él. Las escenas que montabas daban la vuelta al mundo superando la velocidad del sonido. En todos sitios ya te conocían, ya estabas en el club de los malos. Pero tu talento te salvaba y llegaste hasta la azzurra. Allí, en 2012, nos mostraste quién eras, barriendo tú solo a la poderosa Alemania y nos regalaste una postal con tus lágrimas tras perder en la final. 
Parecía que todo iba a arreglarse, que las turbulencias iban a acabar. Y para rematarlo, se interesó por ti el club de tu vida, el AC Milan. Llegaba tu hora. Te tenías que convertir en el líder del equipo rossonero, de un equipo que posiblemente no era el que admiraste cuando eras niño. Quedaba en un mediocre suspiro, un triste recuerdo del Milan que atemorizaba Europa. No eras y no fuiste el líder que necesitaba el equipo y el proyecto fracasó.
Y llegó el verano, y volviste a cambiar de equipo, ya a nadie le sorprendió. Tras tu gris paso por el Mundial, llegaste a Liverpool como un parche, un fichaje para crear una falsa ilusión a una afición que esperaba un león y recibió un perro que solo ladraba. Tu currículum, abrumado por la inestabilidad, no apetecía en el club Red. Casi te trataron como una sobra del mercado, la última oferta, la prenda de ropa con tara, con tu carácter como problema, que se vende y que no convence. Y esta vez tu talento no te salvó. La sombra alargada del último bota de oro te dejó en la penumbra, el equipo buscaba en ti un bote salvavidas para seguir ascendiendo y se encontró a un peso muerto que los hundió más. La gente ya no se cree la historia de que Balotelli cambiará. Hoy te encuentras en el decimocuarto equipo de la Premier, sin ningún gol en liga, triste y sin credenciales.
Pero no todo es culpa tuya. El Liverpool pasó un último curso inolvidable, que lleno de ilusión a los hooligans de la ciudad de los Beatles. Ahora todo es un recuerdo, que se difumina en un resbalón que tuvo el capitán, el sueño se fue al suelo a la vez que Gerrard. Y con la inevitable marcha de Suárez y la mala gestión del mercado, el equipo vuelve a recordar al conjunto mediocre que vagaba por la Premier sin rumbo y que cada vez se aleja más en el tiempo de un tal Rafa Benítez.
En conclusión, el crédito se acaba, la confianza desaparece y los resultados no se acercan a los deseados. Se acabó la partida. Game Over Mario. Y casi por arrastre, Game Over Liverpool. Solo me queda invocar a Anfield y a cuatro letras que más de un milagro han llevado a cabo ya: YNWA.
Se le está acabando el crédito a Mario.

lunes, 27 de octubre de 2014

LONDON CALLING

Creo que ningún culé sabe la respuesta a la pregunta que ahora mismo pasa por mi cabeza: ¿Qué le pasó a Cesc? El que fuera el deseo más ferviente del Barça durante más de tres largos veranos se fue por solo 35 millones de euros de vuelta a Londres. ¿Cuales fueron las razones de su corta escala en la ciudad condal?
Para mi, la razón básica es la que también ha acabado con grandes fichajes que al final salieron defectuosos para los grandes clubes. El caso de Cesc es el de aquella estrella que aunque brilla con fuerza, no se le ve por culpa de la constelación que le rodea. No es ningún secreto que siempre es más difícil destacar cuando los demás están a tu nivel (o superior, vamos), y el chico, por entonces, miraba a su alrededor y se encontraba delante del mejor club del Mundo en ese momento.
Para mi, y lo digo abiertamente, Fábregas siempre estuvo a la altura del Barça. Claro que tuvo malos partidos, perdónenle por ser humano,  pero aún así fue una pieza importante para el esquema de sus tres entrenadores que tuvo y siempre disfrutó de muchos minutos, goles y asistencias. Claro también que no llegó al nivel de Messi, por ejemplo, pero si cortamos a ese nivel nos quedamos solo con el argentino y poco más en Can Barça. 
La cuestión acaba siendo que el veredicto de la grada, al que a veces no se tendría que hacer tanto caso (y otras sí) ha hecho que el club lo devuelva a su ciudad de procedencia por una cantidad que no la vale. Malvendido. Y no me creo que haya sido Lucho quien no lo quisiera, sino fíjense en el tema Alves. La cosa acaba siendo que Cesc es un jugador que ningún vestuario puede prescindir de él. Ahora, si quieres hacerlo, véndelo y saca beneficios (¿aprenderemos de los casos Özil y Di María?) que para eso eres un club grande. A parte, añádanle el tema de la sanción de la FIFA que prohíbe al Barcelona fichar, cosa que deja claro que vender no era prioridad este verano.
Al final, el Barça se quedó con treinta y pico millones en el bolsillo mientras ve como el chaval es el que lleva la batuta en el centro del campo del líder de la Premier y diciéndose a si mismo que, por lo que se ve, el problema es que su juego se adapta mejor a la liga inglesa. Cosa que yo, nunca me creí.


Cesc, volvió a recibir la "London Calling", ésta vez del barrio de Chelsea.