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martes, 9 de diciembre de 2014

EL BENEFICIO DE LA DUDA

"Yo no vine por las asistencias. Yo vine por los goles." Curiosa frase viendo de la boca que sale. De un hombre que lleva 0 goles en 6 partidos ligueros. Y a la vez un hombre que es delantero. Y a la vez que lleva 5 asistencias en dicha competición. Pero más curioso si cabe es la sensación que provoca tal jugador en el campo. En el campo y en la prensa. Porque sabiendo lo que conlleva leer un diario deportivo en este país, tanto de la capital como de Barcelona mismo, extraña que periodistas tanto de su bando como del contrario no le salten al cuello tratándose de él, del Bota de Oro de la temporada pasado, tratándose de Luís Suárez.
Pues se ve que la cosa no acaba aquí, que si ya es difícil evitar críticas por parte de los tabloides, también se salva de las que provienen de la siempre exigente e inconformista parroquia barcelonista, de las de la grada del Camp Nou. Y no solo eso, sino que recibe hasta halagos.
Algo tiene que hacer diferente este chico, cuando tantos jugadores se les ha pedido ese "rendimiento inmediato" que tanto está ahora de moda y a él, se le permita llevar una racha de más de 500 minutos sin marcar un gol, siendo titular, y seguir contando con la confianza del mister. Y más contando el precio al que vino, que no fue poco.
Sabiendo que la exigencia del barcelonismo seguro que sigue siendo la misma que se impacientaba y se irritaba con los errores de la ya famosa maldición de los diferentes nueves que han pasado por can Barça, solo me queda suponer que estas oportunidades extra que se le está dando son a causa de dos factores. El primero, sus números, los cuales han sido siempre sobresalientes y que a todos aquellos que le hayan visto jugar las últimas campañas con la camiseta del Liverpool les siguen impresionando. Y el segundo es su juego, los detalles que deja en el campo. Esa sensación que deja tras cada pase, tras cada jugada, tras cada partido, esa sensación de que su adaptación llegará, y que cada vez está más cerca. Cosa que con los anteriores delanteros no sucedía, Y es que cualquier persona en cualquier empleo necesita un periodo de adaptación, y parece que sin saber porque, le estamos dando todos al charrúa ese beneficio de la duda que nos negamos a dar a otros jugadores. Las sensaciones que transmite son diferentes a las que pudieron transmitir algunos de los malos fichajes que hizo el equipo blaugrana en años pasados, y todos lo notamos.
Allí está Luís, esperando cada partido para marcar gol. No lo oculta, sabe que su faena es esa, y por tanto sabe que no la está llevando a cabo. Eso no lo esconde, y eso le honra. Ahora, está ya deseando a que salga esa bola extra, que para él es cada partido que vuelve a jugar para demostrar todo lo que sabe hacer, para que esos números que tanto nos impresionan sigan creciendo para dejar de impresionar y empezar a ilusionar.
Luís Suárez tiene gol. Y tiene el beneficio de la duda.

lunes, 27 de octubre de 2014

LONDON CALLING

Creo que ningún culé sabe la respuesta a la pregunta que ahora mismo pasa por mi cabeza: ¿Qué le pasó a Cesc? El que fuera el deseo más ferviente del Barça durante más de tres largos veranos se fue por solo 35 millones de euros de vuelta a Londres. ¿Cuales fueron las razones de su corta escala en la ciudad condal?
Para mi, la razón básica es la que también ha acabado con grandes fichajes que al final salieron defectuosos para los grandes clubes. El caso de Cesc es el de aquella estrella que aunque brilla con fuerza, no se le ve por culpa de la constelación que le rodea. No es ningún secreto que siempre es más difícil destacar cuando los demás están a tu nivel (o superior, vamos), y el chico, por entonces, miraba a su alrededor y se encontraba delante del mejor club del Mundo en ese momento.
Para mi, y lo digo abiertamente, Fábregas siempre estuvo a la altura del Barça. Claro que tuvo malos partidos, perdónenle por ser humano,  pero aún así fue una pieza importante para el esquema de sus tres entrenadores que tuvo y siempre disfrutó de muchos minutos, goles y asistencias. Claro también que no llegó al nivel de Messi, por ejemplo, pero si cortamos a ese nivel nos quedamos solo con el argentino y poco más en Can Barça. 
La cuestión acaba siendo que el veredicto de la grada, al que a veces no se tendría que hacer tanto caso (y otras sí) ha hecho que el club lo devuelva a su ciudad de procedencia por una cantidad que no la vale. Malvendido. Y no me creo que haya sido Lucho quien no lo quisiera, sino fíjense en el tema Alves. La cosa acaba siendo que Cesc es un jugador que ningún vestuario puede prescindir de él. Ahora, si quieres hacerlo, véndelo y saca beneficios (¿aprenderemos de los casos Özil y Di María?) que para eso eres un club grande. A parte, añádanle el tema de la sanción de la FIFA que prohíbe al Barcelona fichar, cosa que deja claro que vender no era prioridad este verano.
Al final, el Barça se quedó con treinta y pico millones en el bolsillo mientras ve como el chaval es el que lleva la batuta en el centro del campo del líder de la Premier y diciéndose a si mismo que, por lo que se ve, el problema es que su juego se adapta mejor a la liga inglesa. Cosa que yo, nunca me creí.


Cesc, volvió a recibir la "London Calling", ésta vez del barrio de Chelsea.