jueves, 5 de marzo de 2015

UNO DE LOS NUESTROS: MIROSLAV KLOSE

Uno de los grandes problemas que sufre el balompié es el hecho de que hay factores que no se pueden cuantificar. Me explico: es imposible valorar con un simple número la calidad de un jugador, o llanamente no se puede representar en un gráfico cómo la habilidad de un jugador ha evolucionado con el tiempo. Pero lejos de estos conceptos abstractos, viven los delanteros centro. Pues su faena sí que puede resumirse en un solo número: los goles. Y hoy, hablaremos de un delantero corriente, un jugador de futbol sin aditivos, pues nunca fue una estrella mediática, pero hablamos de la persona que más goles ha conseguido en la copa de las copas, en el torneo por excelencia. Estamos hablando de Miroslav Klose.
Miroslav nació en Polonia el 1978, de padre alemán y madre polonesa, los dos deportistas de élite,  a los ocho años se marcharía a vivir a Alemania, donde iniciaría su fulgurante carrera como futbolista. Sus primeros pasos los dio en Kaiserslautern FC, donde debutó en la Bundesliga en el año 2000. En 2003, sus  más de cuarenta  goles con su equipo en liga llamaron la atención del Werder Bremen, que se hizo con sus servicios. Allí tocaría techo a nivel de clubs siendo el máximo goleador de Alemania en 2006 y ganando la Bundesliga por primera vez. Su éxito en el país bávaro fue brutal, y en 2007 se incorporó al club más laureado de Alemania: el Bayern de Munich. Pero, ya con 29 años, nunca volvió al nivel que demostró en su antiguo club, pues realmente Klose nunca demostró ser un delantero para un conjunto puntero en Europa como lo era el Bayern. Sin embargo, ganó dos Bundeligas más con los bávaros. En 2011 no renovó su contrato y se marchó al SS Lazio, donde, aún sigue jugando y disfrutando de minutos ya a sus 36 años, bordeando la retirada.
Pero lo que ha hecho ascender la leyenda de este veterano delantero alemán ha sido su trayectoria con la Selección Alemana.  Si su carrera profesional empezó en abril del 2000, menos de un año después pudo debutar con Alemania: el 24 de marzo de 2001 ante Albania. El billete express al Mundial de Corea y Japón se lo ganaría anotando dos hat-tricks en partidos amistosos previos a la cita mundialista. Ya en los países asiáticos, golpeó fuerte en la mesa marcando cinco goles, todos de cabeza, y ayudando a su selección a llegar hasta la final del torneo, en la que perdieron por 2-0 por culpa del hombre que hasta hace poco, había marcado más goles en el Mundial: Ronaldo Nazario. Se criticó la faena de Klose, pues sus cinco goles fueron en la fase previa, dejando de anotar a partir de octavos, cuando su equipo más lo necesitó.

Klose celebrando el primero de sus dieciséis goles en los Mundiales. 2002.
La Eurocopa de 2004, Klose la pasó tocado y no pudo casi ayudar a su selección, pues este fue eliminado en la liguilla. Así que, Miroslav y el resto de componentes de la selcción llegaban con ganas de revancha a la cita de 2006, que se celebraba en su país. Klose marcaría dos goles frente a Costa Rica y otros dos más contra Ecuador para encarrilar su clasificación como primeros de grupo. En cuartos marcaría un importante gol frente Argentina, a la cual al final ganarían en los penales. En semifinales, Alemania fue eliminada dolorosamente ante la futura campeona Italia en una prórroga de infarto que sentenciaron los azzurros en los últimos minutos con goles de Grosso y un exquisito golpeo de Del Piero. Derrota muy frustrante para una selección que, como en 2002, volvería a quedarse en el podio de una Copa del Mundo.

Miroslav saludando a su verdugo, Gigi Buffon, en 2006.
En 2008, se celebró la Eurocopa de Austria, en la cual el conjunto alemán volvió a hacer un excelente torneo, llegando a la final gracias a otros dos goles de Klose, que a cada minuto que pasaba en el campo, agrandaba su leyenda. Quedaron subcampeones por detrás de España, equipo que al que se cruzarían en  semifinales en 2010. En ese Mundial de Sudáfrica, Klose se quedaría a un gol de la cifra que había marcado Ronaldo como máximo goleador en la historia de los mundiales: 15 tantos. Mojó en la ronda previa ante Australia, anotaría también en octavos frente Inglaterra y repetiría por partida doble en el baño que le dieron los alemanes a la selección del que había sido nombrado mejor jugador del mundo, Leo Messi. Argentina caía en cuartos por 4-0. Pero, en semifinales, se encontrarían otra vez con España, que practicó un gran futbol durante todo el torneo y que acabaron ganando el título eliminando a Miroslav y compañía por 0-1.  Cabe destacar, que ese año, Klose ya no fue el máximo anotador de su selección, pues le superó Thomas Müller, su compañero en el Bayern.  Eso dejaba entrever que quizás Klose había perdido su última oportunidad para ganar un Mundial y a la vez, para marcar un gol más e igualar a ‘O Fenomeno’.
Pero llegó 2014, tras otra eliminación en semifinales, esta vez en el Euro de 2012, Klose entró en la preselección de Löw de 30 jugadores para viajar a Brasil, y el 2 de junio, rompiendo muchas quinielas, se ratificó entre los 23 jugadores definitivos. Obviamente, con 35 años a la espalda, su papel pasó a ser mucho menos importante que anteriormente. Aun así, contaba con la fortuna de ser el único nueve puro de esa plantilla y sí disputó minutos. Y evitando escuchar las plegarias de Pelé para no robar a su compatriota el récord de goles en la Copa Mundial, Klose anotó el importante empate frente a Ghana en la fase de grupos igualando así al brasileño en goles. Al final, el ciclo se cerró. Klose, que disfrutó de alguna titularidad ya, salió en el once inicial contra la anfitriona Brasil en semifinales. En aquel ya mítico partido, uno de los siete goles, el segundo exactamente, que marcaron los alemanes a la impotente Brasil llevó el nombre de Klose para grabar esas cinco letras en la retina de muchos brasileños y en la historia de los Mundiales. Klose llegó a los 16 goles en cuatro participaciones. En la final, Alemania volvió a derrotar a Argentina por 3ª vez consecutiva y, aunque salió de titular, el marcador no se movió hasta que fue sustituido, casi dando el relevo generacional, por Mario Götze , el cual, acabó marcando en la prórroga y otorgándole a Alemania esa ansiada Copa del Mundo, sobre todo para ya el veterano Miroslav que, tras ese partido, decidió abandonar la selección.

Klose iguala a Ronaldo. Espectacular instantánea de su ya típica celebración.

Klose supera a Ronaldo en el mítico partido frente a Brasil. El Mineirazo.

Es difícil de creer que entre tantos grandes delanteros que han pasado por la historia de los Mundiales, como Pellé, Maradona, Cruyff o Messi, un hombre tan sorprendentemente normal haya conseguido ser el máximo anotador de la competición. Este tipo de cosas hacen que el futbol realmente sea lo que es. Pues el futbol de hoy es lo que es también por un hombre llamado Miroslav Klose, que sustituyendo su falta de talento por mucho trabajo ha llegado a ser el goleador de los goleadores. O como mínimo eso dicen los números ¡Gracias Miroslav por contarnos en clave de gol la magia de los Mundiales, y gracias por ser uno de los nuestros!

lunes, 2 de marzo de 2015

MALAS ELECCIONES

Saber escoger bien es una virtud que no todo el mundo puede presumir de ella.  Una mala elección puede desencadenar una serie de sucesos que cambien radicalmente el transcurso de algún factor. Algo parecido le está sucediendo a Radamel Falcao. Dos malas elecciones, dos caminos incorrectos, y también bastante mala suerte han hecho que el colombiano lleve dos años en dique seco, sin aportar nada a los conjuntos que se hicieron  con sus servicios. El Tigre no supo escoger.
En el año 2013, Radamel Falcao se acababa de proclamar campeón de la Copa del Rey de España con un Atlético superlativo. Además, ese solo era el último éxito que cosechaba el equipo comandado por Simeone, tras ganar la Europa League y la Supercopa de Europa. Aun con el ilusionador proyecto que plasmaba el Atlético en el campo, Falcao decidió poner fin a su etapa colchonera ese verano. Fue su primera decisión. Sin embargo, no se puede criticar esta elección del delantero, pues parecía algo normal y podía entrar dentro de los planes del equipo madrileño que su gran estrella se marchara llenando así las arcas del club con el dinero por su fichaje. Quizás, el error de Radamel fue escoger el principado de Mónaco como su destino. Dio más importancia al dinero que al proyecto futbolístico, pues se marchaba a un equipo que acababa de ascender a la Ligue 1. Su elección fue muy criticada. Los colchoneros podían aceptar que el jugador se fuera a un club más potente para aumentar sus logros pero no entendieron que se marchase a un equipo no clasificado para Champions y en un liga mucho más débil que la española. La mala decisión se corroboró cuando, el Mónaco no pudo ganar ningún trofeo mientras el Atlético se hizo con la Liga española y llegó a la final de la Liga de Campeones. Primer error. Además de esto, tuvo la desgracia de caer lesionado de gravedad y perderse más de cinco meses de competición y el Mundial. Fue un año fatal para él.
Llegó el verano y media Europa se disputaba al astro colombiano. Parecía clara su salida de Mónaco, pero ya en setiembre el mercado bordeaba su cierre y Falcao aún seguía en el Principado. Sonó para el Real Madrid, pero en un movimiento a última hora, se marchó cedido (¿cedido?) al Manchester United. Equipo en el que Robin Van Persie y Wayne Rooney ocupaban la delantera. Segunda mala decisión. A parte de la fiera competencia que iba a encontrarse en Old Trafford, debía aceptar volverse a quedar fuera de competiciones europeas. Un año más. Esta extraña elección de Falcao le volvió a salir mal. Hoy, el Mónaco tiene pie y medio en cuartos de final tras demostrar que puede presumir de un sólido equipo, mientras tanto, Radamel sigue mayoritariamente desde el banquillo los partidos que juega su conjunto en la Premier, sin poder ni casi competir con Robin por la titularidad. Otro año más malgastado.
Parece claro que, ahora sí, este verano Falcao acabará en algún equipo importante y en el que será el nueve indiscutible, pues tiene clase para ello. Ahora, quizás sería mejor idea que su destino fuera escogido por otra persona que no sea él, por su propio beneficio.

Falcao tiene minutos en Manchester, sí. Pero no los que un nueve como él merece.

jueves, 26 de febrero de 2015

UNO DE LOS NUESTROS: ANDREI SHEVCHENKO

Crecer como futbolista y como persona en ambientes hostiles acaba siendo una forma de volverse más fuerte contra las adversidades. Así se podría describir la carrera de Andrei Shevchenko. Una flor que creció en la humilde Ucrania de los años 80 tocada por la catástrofe de Chernobyl. Andrei triunfó en el futbol Europeo y se transformó en el jugador más importante de la historia de su país. Y aun lo sigue siendo. Y lo será por muchísimos más años.
Andrei nació en Dvirkivshcyna, Ucrania en 1976. Su infancia quedó marcada el 26 de abril de 1986. De madrugada, ocurrió una de las peores catástrofes nucleares de la historia de la humanidad, el accidente de Chernobyl, ciudad que estaba a escasos kilómetros de donde vivía Adrei. Él, que tan solo tenía nueve años, y su familia tuvieron que huir hacia la costa para evitar los efectos de tal catástrofe. Aun así, siguió practicando el futbol hasta que a finales de los 80, la cantera del Dinamo de Kiev se interesó por él y lo fichó para sus filiales. Tras un gran año en el equipo B, en 1994 debutó con la primera plantilla. Desde que debutó con el primer equipo hasta que se marchó, es decir durante cinco temporadas, ganó el campeonato doméstico todos los años, pues en esa época, el Dinamo era el equipo más potente de Ucrania con diferencia, y Sheva era su delantero titular.
Pero no fue hasta la temporada 97/98 cuando saltó a la fama por endosarle un hat-trick al Barcelona en el Camp Nou. Su equipo venció 0-4 al equipo catalán. Ese mismo año, el dinamo se plantaría en semifinales de la Copa de Europa tras eliminar al Madrid con dos grandes actuaciones del joven delantero. Cayeron en dicha ronda ante el Bayern, aun así consiguieron igualar la mejor marca del club en esa competición.

Un jóven Andrei enloqueció a los zagueros culés.
A partir de esa temporada, su éxito fue creciente y, en verano de 1999, el todopoderoso Milán se hacía con sus servicios por 26 millones de euros. En el club lombardo lograría sus mejores registros como futbolista y se haría con la titularidad. Eso sí, solía estar acompañado en la delantera con un hombre con más llegada que él, ya sea George Weah en los primeros años o el “Pippo” Inzaghi a partir de 2001. Así pues, tenía un rol de delantero hábil y con calidad que se ajustaba perfectamente con otros puntas más rematadores.
Los primeros años en Itália fueron difíciles para el joven Andrei. Malas temporadas del club en las que no conseguían títulos, los cuales no llegaron hasta la campaña 2002/03. Esa temporada estuvo marcada por la consecución de la Liga de Campeones. Shevchenko puede resumir sus dos finales de Champions en dos penalties. En 2003 frente a la Juventus, marcó el gol decisivo en la tanda, tras un 0-0 en los 120 minutos reglamentarios. Fue héroe. Pero quizás la nota más amarga de su carrera fue la final de 2005 en Estambul. El Liverpool remontó un 3-0 en contra y acabó llevándose el trofeo a penalties, siendo Andrei el hombre que falló el lanzamiento decisivo frente al gran héroe de la noche, Dudek.

Sheva marcando a Buffon en la final de 2003.

Dudek detiene el lanzamiento de Sheva en 2005.

Fue tan importante y tan magnifica su aportación en el Milán, que tras ganar la Serie A en la siguiente temporada, fue premiado con el Balón de Oro de France Football, siendo nombrado así el mejor jugador del año.
Tras siete largas temporadas en la escuadra italiana, Sheva entró en los planes del Chelsea y de Abramovich y fue traspasado por 45 millones de euros. Con 30 años, Shevchenko nunca consiguió mostrar el nivel con el que deslumbró en Serie A, y aunque seguía dejando detalles de su clase, no se adaptó al futbol inglés, a causa también de importantes lesiones que truncaron su paso por el equipo Blue.  Fue cedido a su antiguo club, el Milan, durante la temporada 2008/2009, pero tampoco volvió a mostrar sus mejores cualidades. Al final, el Chelsea, lo vendió ese año al club de su vida, el Dinamo de Kiev, donde acabó su carrera marcando goles y agrandando su leyenda hasta 2012.

Sheva en el Chelsea.
La segunda época en el Dyanmo.




















Sheva es el máximo goleador histórico de su país. A parte de este importante logro, sin duda su mayor gesta con Ucrania fue clasificarla para el Mundial de Alemania en 2006, donde consiguió capitanear a su selección hasta cuartos, cayendo ante la Italia que acabaría siendo campeona. A parte, en 2012, esperó a retirarse para poder jugar la Eurocopa que se disputaba en su país, Ucrania, y Polonia. Llegó justo a la cita, pues arrastraba una lesión. Pero allí, nos dejó un partido memorable ante Suecia, anotando sus dos últimos tantos como futbolista que valieron la victoria ucraniana. Sin embargo, no pudieron superar la fase de grupos y Shevchenko se retiró al acabar el europeo.
Andrei fue uno de los jugadores más carismáticos de aquel Milán que marcó una época en Italia. Pero por lo que sin duda destacó, y por lo que siempre será “uno de los nuestros” es por demostrarnos que el talento, la calidad y la magia no están reñidos con ser un delantero puro.

El último gol de Shevchenko.

¡Gracias Sheva por tanta magia y tantos goles!

domingo, 22 de febrero de 2015

ODA A FRANCISCO.

Si aún no tiene claro que nombre le pondrá a su hijo, espere a acabar de leer este post porque le acabaré convenciendo para que le llame Francisco. O bueno Francesc. Lo que usted desee. Aunque sobretodo procure llamarlo por algún diminutivo relacionado con el final de dicho nombre. Pues sí, porque como aquellos brasileños que registran a su hijo en el hospital de Rio de Janeiro como Ronaldo, esperando que dentro de 25 años lo vean levantar un Mundial, en España, el nombre Francisco está de moda en el futbol.
Me bastan dos ejemplos. Cesc e Isco. Que traducido es dos veces Isco, o dos veces Cesc, según el idioma que hable. Yo soy fan confeso del primero, de Francesc, que algunos llaman Fàbregas y otros se hacen un nudo en la lengua para decir su diminutivo, pero yo le llamo Cesc. Un Francisco que la toca. Pero ahora mi atención se ha desviado más por el otro Fran: Isco. No sé si es que le tengo devoción al nombre, yo creo que no. Quizás la pelota sí que le tenga, de devoción. Eso explicaría muchas cosas. Cosas como que puede que haya veintiún jugadores peleándose con el balón y que el bueno de Fran le diga “oye vente aquí y no te muevas”. Y ¡pam! Dicho y hecho. Algo tiene el esférico y ese hombre. Alguna vez me pillarán viendo imágenes en cámara lenta (esas slow-motion que mooolaaan taaantooo) intentando ver por qué esa pelota hace la exacta parábola que tiene como fin la bota de Isco. Al final llegué a la conclusión de que o su marca de calzado va un paso por delante de la competencia y usa un complejo sistema de imanes o que el chaval se frota las medias con el pelo de Marcelo antes de salir al campo para que se le cree un poco de electricidad estática en los pies. O que es muy bueno, apunten esta última como la más posible.
Si es que solo hay que ver al crío, porque aún lo es, como anda. Si nadie anda como él. Coge a su amigo esférico, se lo pega con el velcro y paso a paso te hace un recorrido por el campo evitando a los contrarios como si fueran simples conos, para luego no poder evitar el terrible momento en que se separa de su querido y se lo envía a otro para que los demás se vuelvan a pelear bastamente por él. Un toque con sus pies y ¡clic! El balón pesa 200g menos, se vuelve ligero. O directamente hace disminuir la fuerza de gravedad para levantar la pelota con sencillez por encima de cabezas rivales y luego simplemente retomar ese valor de 9,81 m/s2 para que caiga donde él ha deseado y el otro vulgar jugador le dé un patadón y acabe entre redes.
Que poético me ha quedado todo, ¿no? Si es que se lo estoy diciendo, es hablar de Francisco y hacer las cosas bien. Como más sutiles, más bonitas. Me faltaba solo escribir este post en verso. Pero yo ya no estoy para eso. Uy, ¿lo ve? Sin querer me sale hasta rimado. Y mire, si no le convence el nombre, siempre puede probar con Lionel; que si no le sale futbolista le puede acabar cantando algo así como “All night long” con un poco de ritmo negro rodeado de chicas vestidas como en los ochenta.

Isco y su amiga una apacible tarde en el Bernabéu.

jueves, 19 de febrero de 2015

UNO DE LOS NUESTROS: SAMUEL ETO'O

El hombre que tenía las ideas tan claras que nunca quiso escuchar las de los demás. Ese es Samuel Eto’o. Un jugador que vino a Europa a “correr como un negro para vivir como un blanco”, y no mintió. A lo largo de las casi veinte temporadas que lleva en el futbol del viejo continente ha hecho exactamente lo que dijo.
Nacido en la ciudad camerunesa de Duala el 10 de Marzo de 1981, Samuel tuvo una corta carrera futbolística en su país, pues con 15 años, en 1996 el Real Madrid se interesó por él y lo trajo a España en ficha del filial, donde disputó sus primeros encuentros en segunda división B. La cantera del equipo blanco descendió ese mismo año a tercera y el joven Samuel fue cedido al Leganés, donde jugó durante un año.
Pasado ese periodo, el Real Madrid decidió recuperarlo ya para el primer equipo y el 5 de diciembre de 1998 debuta en La Liga contra el RCD Espanyol. Ese será el único partido oficial que disputara durante esa temporada. En enero es cedido al mismo Espanyol, donde solo juega algún partido amistoso. Su carrera parecía haberse estancado dada la precocidad en la que llegó al mundo del futbol profesional. A mitades de 1999, decide buscar suerte en la isla balear de Mallorca, donde el mismo club compra el 50% de sus derechos a cambio de 7,2 millones de euros. A partir de allí su carrera hace un giro de 180º y empieza a tener oportunidades y a aprovecharlas. Se gana un puesto en el once titular del equipo balear, empieza a ganar fama en La Liga y aunque ya había debutado con su selección en 1997, es en ese momento cuando empieza a ser una pieza importante de Camerún.

Eto'o jugando con la camiseta del Madrid.
Samuel celebra la Copa del Rey en 2003




















Su carrera se lanza. Él solo consigue ganar un partido al Real Madrid en su estadio, al Madrid de Florentino, recordándole que fueron ellos quienes nunca apostaron por él. Se hace con la Copa del Rey en 2003 con dos goles suyos en la final frente al Recre. Clasifica al Mallorca para la Champions y es nombrado mejor futbolista africano del año. En 2003. Su gran año.
Pronto los grandes equipos se interesan por él, incluso el mismo Real Madrid, que aún posee la mitad de sus derechos, pero el camerunés decide recalar en las filas del eterno rival de los blancos: su destino es el Futbol Club Barcelona. A base de trabajo había conseguido llegar a la élite. Pero no era suficiente, quería tocar el techo.
El Barcelona era un equipo nuevo, un proyecto totalmente renovado y fresco, y aunque el conjunto llevaba tiempo sin ganar ningún título, el club pasaría por una de las mejores épocas de la entidad en las siguientes temporadas. Y Eto’o fue participe de ello de forma muy directa. El delantero centro titular de ese equipo. ‘Corrió como un negro’ solo con el objetivo de marcar goles, entre ceja y ceja. Y con el hambre del que tiene todo por ganar. Era la punta de flecha de un equipo sublime que mimaba el balón hasta que le llegaba a él a los pies y simplemente lo hundía en la red. Era capaz de ser un jugador que ayudaba en cierto modo a sus compañeros a hacer su faena, la de crear el juego, pero que en ningún caso se olvidaba de la suya propia: meter el gol. Todo esto lo conseguía gracias a su fuerte carácter, que le obligaba a ser el protagonista del partido. Aunque no era él la estrella del equipo, sino Ronaldinho, su ambición siempre le llevaba a querer más y más. Dos Ligas, una Champions League, dos Supercopas de España y un pichichi fue lo que cosechó hasta 2006.

Locura tras un gol. Eto'o.
A partir de entonces, el equipo se desvaneció. Tocado el cielo, la plantilla fue de capa caída, y junto a ella, Eto’o. Aparecieron los distanciamientos entre Rosell y Laporta que afectaron al vestuario, y un hombre tan puro como Eto’o fue incapaz de ocultar sus pensamientos, sus ideas y acabó por incendiar el vestuario con sus declaraciones. El mal trago en can Barça duró dos años. Lo mismo que tardaron en llegar a la cima, tardaron en caer. El cambio radical del vestuario en junio de 2008 parecía claro. Guardiola llegó y mató a todas las vacas sagradas. Ronaldinho y Deco se marcharon para demostrar que su carrera al más alto nivel ya había acabado. Pero aunque Pep quería deshacerse de Eto’o, el camerunés no quiso huir. En el mejor año del Barça Samuel volvió a ser el delantero que años atrás fue. Rodeado de gente nueva, el león indomable demostró lo que otros no pudieron, y con un gol en la final de la Champions League cerró su periplo por el equipo culé, callando todas las críticas que había recibido y demostrándose a sí mismo y  Guardiola que aún no estaba ‘viviendo como un blanco’.
Triplete. El Barça había hecho lo impensable. Pero el feeling con Pep le obligó a marcharse como simple moneda de cambio para que llegase Ibra a la capital catalana. Su destino: el Inter de Milán. No acabó bien con Guardiola aunque tuvo su oportunidad de vengarse en las semifinales de la Copa de Europa, eliminando a su ex equipo y posteriormente alzándose con el trofeo.
Eto'o y Pep tras ganar la Champions League.

En 2011, tras dos años en Italia, Eto’o decidió que ya había tocado techo. Ya había demostrado lo que tenía que demostrar. Ahora le tocaba ‘vivir como un blanco’. Ese verano, fichó por el Anzhi ruso y se convirtió en el jugador mejor pagado del mundo. A sus 30 años decidía abandonar el futbol de primera línea. Pasó 3 temporadas en el Anzhi sin más. En ese periodo Eto’o desapareció para los focos, se olvidó de la presión de los grandes clubes y de la competitividad de las grandes ligas.
Sorprendentemente, su ex entrenador José Mourinho, con el que coincidió en el Inter, le convenció para volver al Chelsea la temporada pasada. En su papel de veterano jugó varios partidos, destacando el que les enfrentó al Manchester United, en el cual el león camerunés anotó un hat trick. A finales de año su relación con Mou se había deteriorado hasta puntos insospechables en junio, así que Samu decidió no renovar contrato. Esta última temporada, con 34 años, ha pasado a trancas y a barrancas por el Everton y ha acabado en la Sampdoria, donde también ha sido objeto de polémica.
Eto'o celebra el gol con dedicatoria para Mourinho.
Eto’o se ha hecho mayor. Las ambiciones han cambiado o simplemente han desaparecido. El chico africano ya es un hombre muy adulto sí, pero su forma de ser sigue siendo esa que a veces le proporcionó el coraje y la sabiduría para ser el mejor delantero centro del mundo o la que otras veces le invitó a ser protagonista de polémicas en todos los clubes por los que ha pasado. Podrán decir lo que quieran de este árido delantero africano, podrán criticarle o podrán alabarle. Pero lo que nunca le podrán reprochar es no guiarse por su instinto, ser el mismo delante de cualquier situación. Porque han pasado ya casi 20 años desde que Eto’o llegara a España como una promesa africana, pero aun nadie le ha conseguido hacer cambiar ninguna de las ideas que venían con él desde Camerún.

Gracias Samu por todos estos años de futbol. Gracias por ser “uno de los nuestros”.

lunes, 16 de febrero de 2015

LA PEGADA.

A veces la gente se puede pasar la vida buscando algo y cuando lo tienen en frente ignorarlo o darle poca importancia. Puede llegar a pasar que el tiempo que se está anhelando algo acabe por deteriorar ese propio deseo. A los seguidores del Barça puede que les haya pasado algo así, porque desde hace apenas un mes el Barça ha encontrado algo que hacía años mucha gente exigía al equipo. El Barcelona de hoy, tiene pegada.
Esa palabra que estos últimos años sonaba tanto en las portadas del Marca y que se relacionaba al Madrid de la BBC parece que se ha contagiado a los rotativos catalanes gracias a la que, para ponerle un nombre, le llaman MSN. El equipo culé ha demostrado ser capaz de usar la contra, la velocidad o la llegada para desatascar esos partidos que se vuelven un calco entre ellos. Esos que empiezan con una defensa cerrada en el área y un Barça jugando a balonmano y que acaban con un empate como mucho y con la sensación de que en ningún momento se ha llegado a crear peligro.
Este síntoma acompaña al Barça desde hace mucho, pero se acrecentó en el momento en que Guardiola se sentó en el banquillo. Pero Pep era Pep. Y pocos eran los partidos que de una u otra forma no se conseguía salir con la suya y abrir la lata, para que al final ese partido que olía a agrío para su equipo acabara en una goleada aplastante. Entonces se fue Pep, y llegaron dos temporadas en que esa clase de partidos se iban repitiendo con demasiada frecuencia y el soci se empezaba a quejar de la poca pegada del equipo. Se tenía que buscar otra forma de ataque para romper a defensas preparadas para soportar las embestidas de toque típicas de los culés. Ni Tito, ni Roura ni Tata supieron encontrarla. Y parecía que Luis Enrique tampoco iba por buen camino, pues el partido contra la Real solo era el enésimo encuentro que el Barça se dejaba puntos por no encontrar forma de superar la defensa rival, que se quedaba esperándolos en el área.
Pero más casi por fortuna que por acierto propio, Luis Enrique tuvo la suerte de que Messi se enfadara, que el equipo reaccionase a todo el polvo levantado en enero. Y ahora el Barça tiene pegada. Ganar al Atlético en su casa con sus propias armas se podría considerar una venganza que aún sabe a poco a los barcelonistas tras el año que les dio el club rojiblanco la temporada pasada. Cada goleada en Liga que consigue el equipo acrecienta el ego del equipo y eso, al final repercute a los rivales.
Ahora el equipo sabe solucionar partidos con mucha más garra. Con muchos más recursos. Y aunque ya he dicho que Lucho se encontró con la suerte de una reacción a tiempo de la plantilla, hay que saber apreciar que él ha sido el único entrenador que ha sabido como relegar a Messi al extremo otra vez para así ganar velocidad en el juego, colocar a un nueve en su posición sin estorbar al juego típico del Barcelona y que a la vez de participar en él, de alternativas arriba.
Ahora, nada de esto servirá si delante equipos grandes el Barça no consigue jugar como normalmente nos ha acostumbrado. La clave del éxito de este equipo reside en la capacidad de la plantilla y del entrenador de saber compensar pequeños golpes de pegada con su maravilloso juego que al final es el sello que les distingue de otros clubes y que tantos éxitos le ha proporcionado. Si Luis Enrique consigue mezclar estos dos conceptos de forma equilibrada en el mismo tarro, puede que este Barça no consiga el pedigrí que consiguió con Pep, pero conseguirá que sus rivales les vuelvan a temer en toda Europa.

Luis Enrique debe encontrar el equilibrio entre toque y pegada.