viernes, 13 de septiembre de 2013

EL MESSI DE ARENYS

Hoy toca hablar de un jugón. Del '4' del Barça. Cesc Fabregas. Un jugador que no deja a nadie indiferente, tiene muchos seguidores, pero también grandes detractores. Tengo que reconocer que yo soy del primer grupo. Toca hablar sobre él, sobre sus 2 años en la Ciutat Comtal y el año que le viene por delante.
Llegó en 2011 tras ser el culebrón del verano dos años seguidos, el Barça tuvo que desembolsar una gran cantidad de los grandes para que uno de los hijos pródigos del club volviera a vestirse con la elástica azulgrana. Creó mucha ilusión entre todos los aficionados, pero sin ninguna duda el más ilusionado de todos fue el propio jugador.
Su inicio fue fulgurante. Aterrizó en el vestidor azulgrana y sus primeros partidos los acabó con números de delantero, y con una perfecta conexión con el líder de ese equipo que la temporada pasada había vuelto a hacer historia: Leo Messi. Pero, por desgracia de los aficionados culés fue descinchándose con el paso de los partidos, hasta acabar la temporada con unos números bastante discretos.
Su segunda campaña prometía más, y aunque desde muchos medios se le recriminó falta de acierto, en mi opinión fue una temporada muy notable para el de Arenys. Es verdad que no en todos los partidos mostraba su mejor juego, pero, cuando lo hacía, parecía que se calzaba las botas del mejor Messi. Parecía el Messi catalán. Recuerdo un partido contra el Mallorca, en que Messi no jugó (esa lesión de final de temporada) en el cuál Cesc jugó de falso nueve, posición casi creada para Messi de manos de Pep. Y es que cuando Cesc juega allí, siempre brilla, su mente va dos o tres pases por delante que la de los demás jugadores de campo. Pero claro, esa posición es de Messi, el mejor jugador del mundo.
Fantástico ese partido de la ConfeCup contra Uruguay. Una primera parte en la cuál España enamoró, gracias a Francesc. Del Bosque lo colocó de falso nueve. Creó juego, creó espacios y asistió. Quedaba totalmente claro que su posición natural era esa. Donde puede exprimir mejor sus habilidades es allí, en el centro y con espacio para llegar, y no en la banda como acababa siendo rezagado en la escuadra culé.
Afronta su tercera temporada, y la ha empezado en un nivel espectacular, después de rechazar ser la estrella en Old Trafford y tener la garra (que a otros les ha faltado...) para querer triunfar en el Nou Camp, le deseo que encuentre su sitio en el 11 y en las rotaciones del Tata, el cuál parece que confía ciegamente en el exgunner.
Cesc decidió quedarse y luchar. Thiago, no. Veremos quien acertó.


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